• Cuando comprendí el valor de la sombra

    Cuando comprendí el valor de la sombra

    Durante mucho tiempo dibujé con cautela.

    Buscaba el parecido y construía las formas, pero apenas me atrevía a entrar en los valores más oscuros. Temía perder el dibujo al presionar demasiado el grafito.

    Con el tiempo comprendí que aquella cautela no siempre era delicadeza.

    A veces era miedo.

    Aprender a no temer

    En aquella época realicé un curso con Dan Thompson. A través de sus ejercicios, algo cambió en mi manera de construir un rostro.

    La sombra dejó de ser un añadido que aparecía al final. Formaba parte de la estructura desde el principio.

    Este vídeo conserva parte de aquel aprendizaje: la referencia, el estudio esquemático, la construcción y el resultado.

    Fue entonces cuando comprendí que la oscuridad no ocultaba el rostro.

    Le daba presencia.

    La sombra también construye

    Este estudio no es el dibujo más acabado de aquella etapa, pero sí uno de los más reveladores.

    La mitad oscura no borra la expresión. La sostiene y permite que la zona iluminada respire.

    En este retrato, los valores oscuros del cabello y la barba ya comienzan a sostener el volumen del rostro.

    Al volver a mirarlo, reconozco el momento en que empecé a confiar en que la luz permanecería, incluso después de entrar en las zonas más profundas.

    Este dibujo ya había aparecido anteriormente en el cuaderno.

    Ahora regresa como parte de este recorrido. En él, la oscuridad se extiende hacia la capucha, el fondo y el paisaje. Ya no modela solamente el rostro: crea una atmósfera.

    Cada formato pide su medida

    Hoy, cuando trabajo sobre un A3 o un A2, entro en los valores oscuros sin aquel temor.

    En un A5 continúo siendo más contenido. En un espacio pequeño, demasiado grafito puede unir los valores y restar respiración al rostro.

    Pero esa contención ya no nace del miedo.

    Nace de escuchar el papel.

    Aquello que veo

    No aprendí solamente a oscurecer un dibujo.

    Aprendí a confiar en la luz que permanece.

    ✍️ gerardunus

    Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo.

  • El día que encontré su mirada

    El día que encontré su mirada

    El día que encontré su mirada

    Este retrato de Xènia lo finalicé el día de mi cumpleaños, el 6 de julio.
    Fue la primera vez que conseguí un parecido real de mi hija.


    Usé cuadrícula y compás, algo que no suelo hacer, y que me costó muchas horas de encuadre.
    Pero fue ahí, ajustando cada proporción, donde vi algo que nunca había visto tan claro en un dibujo mío:
    Xènia tiene un ojo distinto al otro, como yo.
    Si los hubiera dibujado iguales, la habría perdido a ella.

    Se me dijo, cuando inicié el dibujo en 2023, que la cuadrícula es una muleta, cosa de quien no sabe dibujar.
    Puede ser.
    Pero esta vez no fue un atajo — fue lo que me permitió, por fin, verla de verdad.

  • Caos

    Con amor en cada línea.

  • Wednesday

    Con amor en cada línea.

  • «Guardiana de la Luna»

  • «Fortaleza Silenciosa»

  • «Vínculo»

  • Introspección

    Con amor en cada línea.

  • Rebelde

    Soporte A3 papel Bristol – Bolígrafo Bic de colores

    Con amor en cada línea.

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