• Estudio A5 · Entre la sombra y el gesto

    Estudio A5 · Entre la sombra y el gesto

    Este estudio nació en una hoja A5.

    Esta vez no quise perseguir cada detalle. Trabajé principalmente con las zonas oscuras, dejando que el cabello y la ropa fueran dando forma al rostro desde fuera.

    Fui colocando el grafito como supe, atento al conjunto, hasta que la mirada y el gesto comenzaron a aparecer.

    Estudio A5 a grafito de un rostro parcialmente cubierto por el cabello, construido mediante amplias zonas de sombra.

    Podía haber seguido entrando en los ojos, oscurecer algunas zonas o intentar limpiar ciertas transiciones. Pero llegó un punto en que continuar también podía quitarle algo de lo que ya tenía.

    Así que decidí detenerme.

    No porque lo considere perfecto. Veo cosas que podría ajustar. Pero también forma parte de aprender a dibujar reconocer cuándo una página ya ha dicho lo suficiente.

    Estudio A5 a grafito fotografiado sobre la tabla de dibujo junto a lápices, portaminas, pincel y un estuche de barras de grafito.

    Es un estudio pequeño, directo y algo áspero.

    Una página más de mi cuaderno, hecha de grafito, sombra y observación.

  • Un rostro que aparece

    Un rostro que aparece

    Este pequeño estudio A5 comenzó hace unos días.

    Había trazado el perfil y lo dejé aparcado. Hoy volví a él con la intención de trabajar, sobre todo, a partir de la sombra y la luz.

    Pasé la fotografía de referencia a blanco y negro y ajusté la exposición hasta encontrar un contraste que me ayudara a distinguir mejor las zonas oscuras y las zonas iluminadas.

    Estudio A5 a grafito de una mujer que vuelve el rostro sobre el hombro, fotografiado sobre la tabla de dibujo junto a lápices, un pincel y una goma.

    Conforme avanzaba, el parecido fue transformándose. Cuando dibujo sin cuadrícula, suele aparecer otro rostro, aunque conserve algo del gesto o de la atmósfera que me llevó a elegir la imagen.

    Hay proporciones que podría corregir y zonas que quizá afinaría un poco más. Aun así, hoy decidí darlo por terminado.

    No como un retrato exacto, sino como una página más de mi cuaderno y de mi manera de aprender: observando, probando, equivocándome, corrigiendo y continuando.

  • Estudio A5 · Una mirada inclinada

    Estudio A5 · Una mirada inclinada

    Este pequeño estudio nació en una hoja A5.

    No buscaba hacer un retrato definitivo. Quería detenerme en la inclinación del rostro, en la mirada y en la forma en que el cabello, las sombras y el gesto iban apareciendo sobre el papel.

    Estudio A5 a grafito de una mujer con el rostro inclinado, fotografiado sobre una tabla de dibujo con el lápiz, las pinzas, la goma y la firma visibles.

    Lo fui resolviendo como supe, observando, probando y corrigiendo sobre la marcha.

    He querido conservar la fotografía tal como quedó el espacio de trabajo: la hoja sobre la tabla, el lápiz a un lado y la firma visible.

    No es una obra grande.

    Es una práctica pequeña y una página más de mi aprendizaje.

  • Un retrato en A5

    Un retrato en A5

    Este dibujo nació en un cuaderno A5.

    Los últimos retratos los había hecho en A4, así que encontrarme de nuevo con un espacio más pequeño cambió mi manera de acercarme a la imagen.

    Había apartado tres lápices pensando en los días que iba a pasar fuera: H, B y 2B. Las vacaciones aún no habían empezado, pero decidí trabajar solo con ellos.

    Fui colocando el grafito como supe, sin buscar más material. Al terminar, con la goma Tombow Mono recuperé algunos reflejos del cabello, el pendiente y las zonas donde la luz alcanzaba el hombro y el pecho.

    Eso fue todo.

    Un formato pequeño, tres lápices y el tiempo de observar.

    No sé hacer las cosas de otra manera que ir probando, equivocándome, mirando de nuevo y continuando.

    Cada dibujo forma parte de ese aprendizaje.

    Este no tiene el tamaño de los últimos retratos, pero no lo siento menor.

    Es simplemente otra página de mi cuaderno.

  • Un dibujo que fue tomando forma

    Un dibujo que fue tomando forma

    Un dibujo que fue tomando forma

    Este dibujo nació durante el verano de 2026. Aunque ya lo había compartido en Instagram y Facebook, todavía no lo había publicado en el blog.

    La imagen de referencia la encontré en uno de los bancos de imágenes gratuitas que suelo consultar. No conozco a la mujer retratada. Me gustaron su mirada, su postura y algo en el gesto que me llevó a querer dibujarla.

    Primer encaje a grafito de una figura femenina.

    Comencé con unas líneas muy sencillas, tratando de colocar la figura en el papel.

    Después, durante varios días, fui avanzando poco a poco: el rostro, el cabello, la piel y la ropa.

    No quise reproducir cada detalle ni hacer una copia exacta.

    Fui dibujándola a mi manera, con lo que sé hacer hoy y con todo lo que todavía estoy aprendiendo.

    En algunas partes simplifiqué lo que veía, especialmente la ropa. Sentí que el dibujo no necesitaba más.

    El vídeo reúne algunos momentos del proceso, desde los primeros trazos hasta el dibujo terminado.

    Dibujo terminado a grafito de una figura femenina, realizado en 2016.

    Al mirarlo ahora, no pienso en si está perfecto.

    Veo el tiempo que le dediqué, lo que fui aprendiendo mientras lo hacía y las ganas de seguir dibujando.

    Eso es lo que hoy comparto.

  • Marian Vera · Un instante llevado al papel

    Marian Vera · Un instante llevado al papel

    Marian Vera
    • Un instante llevado al papel •

    Descubrí a Marian Vera en Instagram.

    En su perfil se presenta como mentora en inteligencia emocional, vida consciente y autoconocimiento. Desde ahí comparte reflexiones, preguntas y miradas que invitan a observarse con más honestidad.

    Durante un tiempo fui encontrándome con algunos de sus vídeos y compartiendo aquellos que, de algún modo, podían servir de espejo.

    Algo en su forma de comunicar resonó conmigo.

    No tanto por una frase concreta, sino por su manera de poner delante aquello que muchas veces vivimos sin llegar a verlo del todo.

    Un día, mientras veía uno de sus vídeos, apareció un instante.

    Una expresión.

    Una mirada.

    Algo sencillo, pero suficiente para llevarlo al papel.

    Capturé la imagen, la observé con calma y empecé a dibujar.

    Primer encaje a grafito del retrato de Marian Vera.

    No buscaba hacer un retrato perfecto.

    Buscaba seguir ese impulso que aparece cuando algo nos toca y pide ser traducido en trazo.

    Retrato terminado a grafito de Marian Vera.

    Después le envié el dibujo en privado.

    Días más tarde lo vio. Lo recibió con alegría y lo compartió en sus historias.

    Para mí fue un gesto sencillo y bonito: se cerraba el círculo entre aquello que me había inspirado y la persona que, sin saberlo, había despertado el dibujo.

    Puedes encontrar su trabajo en Instagram:

    @veraexploraycrece

  • Cuando comprendí el valor de la sombra

    Cuando comprendí el valor de la sombra

    Durante mucho tiempo dibujé con cautela.

    Buscaba el parecido y construía las formas, pero apenas me atrevía a entrar en los valores más oscuros. Temía perder el dibujo al presionar demasiado el grafito.

    Con el tiempo comprendí que aquella cautela no siempre era delicadeza.

    A veces era miedo.

    Aprender a no temer

    En aquella época realicé un curso con Dan Thompson. A través de sus ejercicios, algo cambió en mi manera de construir un rostro.

    La sombra dejó de ser un añadido que aparecía al final. Formaba parte de la estructura desde el principio.

    Este vídeo conserva parte de aquel aprendizaje: la referencia, el estudio esquemático, la construcción y el resultado.

    Fue entonces cuando comprendí que la oscuridad no ocultaba el rostro.

    Le daba presencia.

    La sombra también construye

    Este estudio no es el dibujo más acabado de aquella etapa, pero sí uno de los más reveladores.

    La mitad oscura no borra la expresión. La sostiene y permite que la zona iluminada respire.

    En este retrato, los valores oscuros del cabello y la barba ya comienzan a sostener el volumen del rostro.

    Al volver a mirarlo, reconozco el momento en que empecé a confiar en que la luz permanecería, incluso después de entrar en las zonas más profundas.

    Este dibujo ya había aparecido anteriormente en el cuaderno.

    Ahora regresa como parte de este recorrido. En él, la oscuridad se extiende hacia la capucha, el fondo y el paisaje. Ya no modela solamente el rostro: crea una atmósfera.

    Cada formato pide su medida

    Hoy, cuando trabajo sobre un A3 o un A2, entro en los valores oscuros sin aquel temor.

    En un A5 continúo siendo más contenido. En un espacio pequeño, demasiado grafito puede unir los valores y restar respiración al rostro.

    Pero esa contención ya no nace del miedo.

    Nace de escuchar el papel.

    Aquello que veo

    No aprendí solamente a oscurecer un dibujo.

    Aprendí a confiar en la luz que permanece.

    ✍️ gerardunus

    ✧ Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo.

  • El día que encontré su mirada

    El día que encontré su mirada

    El día que encontré su mirada

    Este retrato de Xènia lo finalicé el día de mi cumpleaños, el 6 de julio.
    Fue la primera vez que conseguí un parecido real de mi hija.


    Usé cuadrícula y compás, algo que no suelo hacer, y que me costó muchas horas de encuadre.
    Pero fue ahí, ajustando cada proporción, donde vi algo que nunca había visto tan claro en un dibujo mío:
    Xènia tiene un ojo distinto al otro, como yo.
    Si los hubiera dibujado iguales, la habría perdido a ella.

    Se me dijo, cuando inicié el dibujo en 2023, que la cuadrícula es una muleta, cosa de quien no sabe dibujar.
    Puede ser.
    Pero esta vez no fue un atajo — fue lo que me permitió, por fin, verla de verdad.

  • Lo que también estaba ocurriendo en silencio

    Lo que también estaba ocurriendo en silencio

    Durante un tiempo he publicado menos.

    Pero no todo silencio es ausencia.

    A veces el silencio también
    trabaja.
    Observa.
    Prueba.
    Se equivoca.
    Vuelve a empezar.

    Mientras el blog permanecía más quieto, el dibujo seguía ocupando su lugar: en libretas, papeles sueltos, bolígrafos, grafito, intentos, correcciones y pequeñas decisiones que solo se ven cuando uno permanece cerca del proceso.

    Esta entrada reúne parte de ese recorrido reciente.

    No como una exposición cerrada, sino como una huella de aprendizaje.

    Un dibujo en proceso

    Además de las imágenes, comparto también un pequeño montaje en vídeo del proceso de uno de los dibujos más íntimos de esta etapa.

    El dibujo de mi hija lo terminé el 6 de julio, el día en que cumplí 60 años.

    En el vídeo se aprecia no solo el resultado, sino también la postura, el gesto, la mano trabajando y algunas explicaciones breves sobre cómo fui construyendo la imagen.

    https://vm.tiktok.com/ZNRE9ToF2/

    No sé si estos dibujos muestran avance.

    Tal vez muestran algo más sencillo:
    que seguí mirando.

    Y a veces eso basta.

    Seguir mirando.
    Seguir trazando.
    Seguir aprendiendo sin convertir cada intento en una exigencia.

    Este cuaderno no guarda resultados definitivos.

    Guarda presencia.

  • Figura de espaldas

    figura de espaldas

    Estudio en A4 – grafito sobre papel blanco Fabriano

    Una figura sólida, anclada en su propia verticalidad.La luz cae sobre la espalda como si buscara un orden interior.