• Elegir despacio

    Elegir despacio

    Hoy, mientras hablaba, apareció una reflexión que se quedó conmigo.

    Cada elección abre unas posibilidades y cierra otras.

    Cuando algo me importa, me conviene ralentizar lo suficiente para saber qué estoy eligiendo y qué consecuencias razonables estoy dispuesto a asumir.

    La sentí con tanta claridad que quise escribirla en la pizarra que tengo en la pared de casa. No para convertirla en una norma, sino para dejarla cerca. A la vista.

    La reflexión, escrita a mano en una pizarra negra de la pared de casa.

    A veces observo una elección por todo aquello que puede abrir en mi vida. Pero elegir también significa cerrar otras posibilidades.

    No lo siento como algo negativo.

    Es, sencillamente, parte de elegir.

    No puedo mantener abiertos todos los caminos. Tampoco puedo recorrerlos todos al mismo tiempo.

    Por eso, cuando algo me importa, la prisa no me ayuda.

    Necesito detenerme.

    No para asegurarme de acertar. No puedo saberlo todo ni anticipar cada consecuencia.

    Pero sí puedo escucharme lo suficiente para reconocer qué estoy eligiendo, qué puedo prever y qué estoy dispuesto a asumir.

    Después, la vida puede traer algo distinto de lo esperado. Siempre habrá una parte que no dependa de mí.

    Aun así, no es lo mismo elegir desde la prisa que hacerlo estando presente.

    Tal vez no exista una elección perfecta. Tal vez solo exista la posibilidad de elegir con la conciencia que tengo hoy y, después, habitar con honestidad aquello que mi elección abra y también aquello que cierre.

    Hoy necesitaba recordármelo.

    Por eso lo escribí en la pared.

    Para verlo. Para volver a mí. Para elegir, cuando llegue el momento, un poco más despacio.

    Así lo habito yo.

    Desde el corazón, desde el amor más profundo que siento:

    así sea para ti. 🤍

  • 🌍 Manifiesto del Ser frente al Poder

    Se talan bosques bajo la excusa de prevenir incendios, se cierran caminos en la naturaleza para supuestamente protegernos, y las voces oficiales hablan de sostenibilidad mientras promueven políticas que cortan el vínculo más sagrado: la unión del ser humano con la Madre Tierra.

    La sabiduría de la naturaleza

    No es la Tierra quien pide ser talada. Ella sabe regenerarse: los bisontes, los caballos salvajes, las manadas libres han sido desde siempre sus jardineros. El pastoreo, las quemas controladas y la vida rural son aliados naturales. Lo que se propone muchas veces no nace de la vida, sino del interés económico.

    Los hilos ocultos del poder

    Son muchos en el mundo quienes conocen una lista de familias y linajes que, se dice, han entretejido gran parte de lo que sucede: Rockefeller, Rothschild, Morgan, DuPont, Astor, Warburg, Vanderbilt… Nombres que aparecen una y otra vez en relatos y especulaciones sobre el poder.

    Se habla de su influencia en la banca, la energía, la farmacéutica, la agroindustria y los medios. Y junto a ellos, las grandes corporaciones contemporáneas —tecnológicas, farmacéuticas, alimentarias— sostienen un sistema que parece basarse en el miedo, la dependencia y la desconexión.

    Más allá de la culpa

    Sería fácil culpar. Sería fácil odiar. Pero no es desde ahí desde donde miro.
    Porque comprendo que quienes hacen esto también están atrapados en su propio miedo, en su propio ego, en la ilusión de control.

    Todo ello soy

    Y, sobre todo, porque comprendo que yo también soy parte de todo lo que existe.
    Donde hay incendios, también soy ese incendio.
    Donde hay maltrato, también soy ese maltrato.
    Donde hay engaño y saqueo, donde hay dejadez, suciedad, abandono, etc., también formo parte de ello, pues participé con mis pensamientos, con mis sombras, con mis olvidos… Todo ello soy.

    Todo nace ahora

    Y han sido siglos, centurias enteras, donde la humanidad ha ido sumando pensamientos, emociones y modos de obrar basados en miedo, separación y dominio. Ese peso colectivo está en mí también, porque no estoy separado de la historia del mundo.

    Pero el saber más profundo es verlo desde un nuevo prisma: aunque mire hacia atrás, aunque vea siglos de sombra acumulada, absolutamente todo nace ahora, en este instante.
    El instante presente es el único lugar en el que la vida se está dando, en el que todo se crea, donde todo se transforma, donde todo renace.

    El cambio comienza dentro

    Por eso no se trata de culpar afuera, sino de asumir la responsabilidad adentro.
    La transformación empieza en mí, en ti, en nosotros: en observar y tomar la responsabilidad de cada emoción que surja, en sentir la ira y la tristeza sin negarlas, en educar al ego en lugar de dejarlo gobernar.

    La belleza del despertar

    Cuando despierto, ya no me pierdo en lo literal ni en las máscaras del poder.
    Descubro la belleza en cada instante: en un árbol, en un gesto, en un silencio.
    Y sé que cuanto más despierto, más limpio también el mundo.

    Un cierre luminoso

    La vida se expresa en mí ahora.
    En este instante.
    Y desde este instante la vida está expresándose a sí misma a través de mí.

    Y no estoy solo en este camino. Cada vez son más quienes despiertan, quienes asumen su responsabilidad interior y trabajan en sí mismos.
    Cuantos más seamos, mayor será la visión de un mundo perfecto: la comprensión de que todo cuanto sucede en este instante es perfecto, de que todo sucede por un bien mayor, de que la vida no se equivoca, de que la vida sabe y se sabe, creando equilibrio allí donde se requiere.

  • El extraño hábito de posponer

    ¿Por qué ciertas personas tienen el hábito de procrastinar?

    Es curioso. Hasta que uno no se hace más consciente de sí mismo, recurrentemente o de forma ocasional se suele apagar esa chispa de actuar, de crear acción, de moverse hacia aquello que uno sabe que ha de hacer.

    Hoy, desde otra mirada, desde otro prisma, puedo detectarlo y se me hace extraño.

    Observo cómo la humanidad vive en modo piloto automático, inconsciente de lo que sucede a su alrededor, sumida en “su sueño”, el cual los mantiene ciegos, prisioneros de sí mismos.

    Sin embargo, lo comprendo desde la compasión, pues en el pasado yo también viví en ese mismo modo de ceguera colectiva.

    Ahora que tengo la habilidad de prestarme Atención y vivir más consciente, agradezco el camino recorrido, pues me ha permitido sumar el conocimiento adquirido.

    “¡Sal de tu sueño, sal de esa Matrix! Despierta de una bendita vez.”

    Gracias, gracias, gracias.

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