• De lo roto a la fuerza

    Capítulo 1 – El día del accidente

    El 22 de febrero de 2016 amanecía como un día cualquiera, con el ritual de entrenar en bicicleta por la C-260. Nada hacía presagiar que esa ruta marcaría un antes y un después en mi existencia.
    Un camión, un instante fugaz, y de pronto todo se quebró. No solo la bicicleta, no solo mi cuerpo: también el curso de mi vida.

    Me trasladaron de urgencia. En ese trayecto y durante las primeras horas, los médicos no sabían cómo proceder. Las imágenes revelaban un mapa devastado de fracturas y daños: la columna partida en dos, el atlas hecho añicos, los ligamentos destrozados. Era un caso que excedía los protocolos, sin precedentes claros en los manuales.

    Fueron nueve días suspendidos, un tiempo de espera en el que la vida parecía depender de un hilo. “Desconectado del universo”, así lo describo hoy: presente y ausente, sostenido apenas por la incertidumbre médica y la esperanza de lo improbable. Durante ese periodo, especialistas de distintos lugares fueron consultados. La pregunta era siempre la misma: ¿hay salida? ¿hay manera de salvar este cuerpo sin dejarlo atrapado para siempre en la inmovilidad?

    La respuesta llegó finalmente con una decisión quirúrgica de alto riesgo: fijar con titanio desde C5 hasta D2, una operación que buscaba no solo estabilizar la columna, sino darme una oportunidad de seguir en este mundo.


    Capítulo 2 – Lesiones y diagnóstico

    El impacto dejó en mi cuerpo un mapa de fracturas que hablaba por sí mismo:

    • El atlas, C1, reducido a fragmentos, una fractura conminuta de altísimo riesgo por su cercanía al tronco cerebral. Normalmente, una lesión incompatible con la vida: la mayoría de pacientes mueren en el acto o quedan en coma irreversible.
    • C6 y C7, luxados, separados. En la mayoría de casos produce tetraplejia completa, porque suele seccionar la médula. En mi caso no hubo sección, pero sí una lesión medular localizada en 1ª y 2ª motoneurona, con secuelas neurológicas permanentes.
    • Hematomas cervicales desde C2, ligamentos desgarrados —nucal, interespinoso, amarillo—, sostén roto de aquello que mantenía erguido al cuerpo.
    • Fracturas dorsales múltiples: D1 a D5, D11, con el pilar anterior de D2 comprometido.
    • Oclusión total de la arteria cervical izquierda.
    • Politraumatismo craneoencefálico con microcoágulos en el área prefrontal derecha.
    • Desgarro muscular en el cuádriceps derecho, parestesia extendida al brazo y la mano izquierda.

    Era un cuadro de guerra interna, un cuerpo colapsado que aún respiraba. Los diagnósticos llegaban con palabras frías, pero detrás de ellas estaba la pregunta esencial: ¿podría volver a caminar?, ¿podría volver a vivir sin quedar atrapado en un cuerpo inmóvil?

    Capítulo 3 – El Guerrero de Rabia

    Un año después del accidente, escribí estas palabras, reflejo de aquel tiempo en que la rabia era mi combustible:

    “ES MI VIDA.
    YO LA ESCOGÍ, NADIE ME OBLIGA A NADA.
    SI PARA LOGRAR MI OBJETIVO HE DE SUFRIR, SUFRO…
    USARÉ ESA RABIA EN MIS PROPÓSITOS, ELEVÁNDOLA A SU MÁXIMO PODER,
    CONVIRTIÉNDOLA EN ENERGÍA PURA HASTA QUEDAR EXHAUSTO.
    SOLO ENTONCES PARARÉ.”

    La rabia me sostuvo, pero también me quemaba. Era lucha física, mental y emocional. Pelear contra el sufrimiento fue mi modo de sobrevivir.

    Cita:
    “La rabia fue fuego, y el fuego también ilumina el camino.”

    Capítulo 4 – La Fe y la Perseverancia

    Tras la rabia, aprendí la importancia de la perseverancia.
    La fe no fue religiosa, sino confianza en que cada paso contaba.

    La velocidad no era lo esencial, sino no detenerse.
    La rehabilitación era un territorio desconocido: avances pequeños, retrocesos dolorosos, pero siempre un paso más.

    Cita:
    “Cada paso cuenta.”

    Capítulo 5 – El Hombre Nuevo

    Hoy no soy el mismo que cayó aquel día.
    Las lesiones permanecen, las secuelas son parte de mí, pero ya no me definen.

    Aprendí que no soy lo roto.
    Soy la fuerza que surge de abrazar lo roto.

    “Hoy sé que no soy lo roto: soy la fuerza que surge de abrazarlo.”

    Cierre

    “El accidente no me quitó la vida: me la transformó. Gérard, el de antes, quedó en el asfalto; yo soy el que renació de ese final.

    He comprendido también que no soy este cuerpo. Este cuerpo reconstruido es un recipiente, una herramienta que utilizo, y que sirve para expresar y habitar aquello que verdaderamente soy. La personalidad de antes se deshizo; lo que queda es lo esencial, lo que observa, lo que vive más allá de las formas.”

    gerardunus
    G.A.L.U.

  • Sincronicidad

    Ayer escribí una carta, movido por un impulso profundo de la intuición. No quería que se desvaneciera en la memoria, así que la dejé plasmada en palabras.

    Hoy, al conversar con un amigo por teléfono, sucedió lo inesperado: me compartió un viaje próximo, en sintonía exacta con lo que yo había escrito un día antes. Y en ese instante comprendí. Lo que había nacido en mi interior encontraba su reflejo afuera.

    Nada es casual. La vida entreteje mensajes de formas que no siempre entendemos a primera vista. Cada quien puede verlos como simples coincidencias, o como llamados a escuchar con más atención.

    Todos y todo está interconectado. Cuando prestamos oído a esas señales, se abre la posibilidad de actuar distinto, de no repetir viejos patrones, de abrazar lo nuevo.

    Qué belleza observar la sincronicidad y saberse uno con Todo.

  • Hay días que marcan

    Hay días que marcan

    Hay días que parecen dejar huella en la memoria. Hoy es uno de ellos.
    Transito un tsunami de sensaciones; una innata curiosidad me invade, expectante a lo que surja. Y, al mismo tiempo, lo dejo estar. No hay expectativas: lo que sea, será descubierto, experimentado desde lo nuevo, desde la emoción del descubrir.
    Trato de no dejarme arrastrar por el ruido mental. Le hablo con ternura, educándolo a estar, a ser, a sentir lo presente, sin huir hacia lo ilusorio.
    Mientras escribo estas líneas, surge una sonrisa: observo al pequeño yo, al ego, intentando aprender. Y me resulta divertido: es un juego.

    Desde una mirada más amplia, comprendo que no hay días que marquen más que otros. Cada instante es perfecto, surja lo que surja.

  • 🌍 Manifiesto del Ser frente al Poder

    Se talan bosques bajo la excusa de prevenir incendios, se cierran caminos en la naturaleza para supuestamente protegernos, y las voces oficiales hablan de sostenibilidad mientras promueven políticas que cortan el vínculo más sagrado: la unión del ser humano con la Madre Tierra.

    La sabiduría de la naturaleza

    No es la Tierra quien pide ser talada. Ella sabe regenerarse: los bisontes, los caballos salvajes, las manadas libres han sido desde siempre sus jardineros. El pastoreo, las quemas controladas y la vida rural son aliados naturales. Lo que se propone muchas veces no nace de la vida, sino del interés económico.

    Los hilos ocultos del poder

    Son muchos en el mundo quienes conocen una lista de familias y linajes que, se dice, han entretejido gran parte de lo que sucede: Rockefeller, Rothschild, Morgan, DuPont, Astor, Warburg, Vanderbilt… Nombres que aparecen una y otra vez en relatos y especulaciones sobre el poder.

    Se habla de su influencia en la banca, la energía, la farmacéutica, la agroindustria y los medios. Y junto a ellos, las grandes corporaciones contemporáneas —tecnológicas, farmacéuticas, alimentarias— sostienen un sistema que parece basarse en el miedo, la dependencia y la desconexión.

    Más allá de la culpa

    Sería fácil culpar. Sería fácil odiar. Pero no es desde ahí desde donde miro.
    Porque comprendo que quienes hacen esto también están atrapados en su propio miedo, en su propio ego, en la ilusión de control.

    Todo ello soy

    Y, sobre todo, porque comprendo que yo también soy parte de todo lo que existe.
    Donde hay incendios, también soy ese incendio.
    Donde hay maltrato, también soy ese maltrato.
    Donde hay engaño y saqueo, donde hay dejadez, suciedad, abandono, etc., también formo parte de ello, pues participé con mis pensamientos, con mis sombras, con mis olvidos… Todo ello soy.

    Todo nace ahora

    Y han sido siglos, centurias enteras, donde la humanidad ha ido sumando pensamientos, emociones y modos de obrar basados en miedo, separación y dominio. Ese peso colectivo está en mí también, porque no estoy separado de la historia del mundo.

    Pero el saber más profundo es verlo desde un nuevo prisma: aunque mire hacia atrás, aunque vea siglos de sombra acumulada, absolutamente todo nace ahora, en este instante.
    El instante presente es el único lugar en el que la vida se está dando, en el que todo se crea, donde todo se transforma, donde todo renace.

    El cambio comienza dentro

    Por eso no se trata de culpar afuera, sino de asumir la responsabilidad adentro.
    La transformación empieza en mí, en ti, en nosotros: en observar y tomar la responsabilidad de cada emoción que surja, en sentir la ira y la tristeza sin negarlas, en educar al ego en lugar de dejarlo gobernar.

    La belleza del despertar

    Cuando despierto, ya no me pierdo en lo literal ni en las máscaras del poder.
    Descubro la belleza en cada instante: en un árbol, en un gesto, en un silencio.
    Y sé que cuanto más despierto, más limpio también el mundo.

    Un cierre luminoso

    La vida se expresa en mí ahora.
    En este instante.
    Y desde este instante la vida está expresándose a sí misma a través de mí.

    Y no estoy solo en este camino. Cada vez son más quienes despiertan, quienes asumen su responsabilidad interior y trabajan en sí mismos.
    Cuantos más seamos, mayor será la visión de un mundo perfecto: la comprensión de que todo cuanto sucede en este instante es perfecto, de que todo sucede por un bien mayor, de que la vida no se equivoca, de que la vida sabe y se sabe, creando equilibrio allí donde se requiere.

  • De aquel a este

    Sigo siendo Ciudadano Universal.
    El nombre permanece, pero yo no soy ya aquel.

    En 2023 escribía desde la herida abierta: el accidente, la rutina del dolor, el intento de comprender por qué. Hoy miro esos textos y me reconozco, pero también me sonrío: era un paso necesario, una voz que nacía desde la vulnerabilidad.

    Hoy comparto desde otro lugar.
    No desde el mártir, sino desde el testigo.
    No desde la herida, sino desde lo que ha brotado en ella: conciencia.

    El nickname no cambió, porque en lo esencial nunca cambia lo que somos. Lo que sí cambia es la mirada, el modo de expresarnos, la forma de vivir el mismo misterio.

  • Todo fue necesario

    Un texto a partir de una cita de Isadora Duncan

    «La mayoría de los seres humanos hoy en día desperdician entre veinticinco y treinta años de sus vidas antes de romper con las mentiras reales y convencionales que les rodean.»
    Isadora Duncan

    Hace unos años, al leer esta frase, la hubiera sentido cierta. También pensé que había perdido tiempo antes de “despertar”, que había tardado demasiado en reconocer lo esencial.

    Hoy ya no lo siento así.

    Todo lo vivido antes de ese cambio fue necesario: cada error, cada ilusión, cada búsqueda, incluso cada desvío. Nada fue desperdicio. Todo era parte del camino que me condujo hasta aquí.

    Cada persona despierta cuando le corresponde, en el momento exacto. Ni antes ni después. Y lo anterior no se borra: es semilla y raíz del florecimiento que llega después.

    No veo vidas perdidas. Veo procesos únicos, cada uno en su tiempo, cada cual con sus lecciones. Todo es oportunidad para crecer, incluso lo que parece estancamiento.

    Por eso agradezco: no solo lo que hoy comprendo, sino también los años en que aún no lo comprendía. Porque ellos hicieron posible este presente.

  • No controlo absolutamente nada.

    Cuando creo que algo ya está definido, que va a suceder, por algún motivo que ignoro acontece lo contrario. Tal vez permanezco demasiado enfocado en ello y desequilibro la balanza: esa sutileza entre confiar en el decreto y querer asegurar su resultado.

    Nada es casual. Todo cuanto surge en el camino es aprendizaje. Prefiero navegar la incertidumbre a dar por hecho.

    Que sea como deba ser. Confío plenamente en ti.

    Gracias, gracias, gracias.

  • 09 de mayo 2021

    Cuánta más atención pongo en mí, más reconozco cuánto queda por aprender y desaprender.

    Es recurrente: observo episodios de reacciones breves a través del niño dolido. Lo percibo, lo observo; sin embargo, lo adecuado es no responder ni actuar desde ahí, sino hacerlo como adulto.

    Trato de permanecer atento a mí tanto como sé. Es fácil encontrarse dopado en sueños inútiles, fantasías…

    Cuando creo que algo ya está definido, que va a suceder, por algún motivo que ignoro sucede lo contrario. Tal vez permanezco demasiado enfocado en ello y desequilibro la balanza: esa sutileza entre confiar en el decreto y querer asegurar su resultado.

    Nada es casual. Todo cuanto surge en el camino es aprendizaje. Prefiero navegar la incertidumbre a dar por “hecho”.

    Que sea como deba ser. Confío plenamente en ti.

    Gracias, gracias, gracias…

  • 9 años en una experiencia de discapacidad

    Un texto extraído de mi cuaderno, fecha 7/04/25

    Todo cambió desde aquel 20 de febrero de 2016. Podría decirse que mi vida se desaceleró por completo.

    Hoy amo navegar en este sutil ritmo, sin prestar atención a lo innecesario: el reloj, el aparentar, el querer gustar a los demás, preocuparse por el qué dirán, pretender saber de otros…

    Observo, mirando hacia atrás el transcurso de estos 9 años, y recuerdo cuánto he vivido para adquirir esta comprensión y conocimiento. Porque “saber” no es suficiente: tengo la absoluta certeza de que no se sabe realmente nada.

    Hoy soy autosuficiente. Me lo he demostrado retirándome en la soledad para aprender y comprobar que siempre existen posibilidades de hacer las cosas de otro modo.

    Sí, me basto solo. Pero también aprendí a pedir ayuda cuando es necesario. Y, a su vez, me gusta compartir el camino con quien elegí como pareja. Con ella todo suma: hasta los instantes de silencio adquieren mayor belleza al ser compartidos.

    Ya no existe una necesidad de poseer o retener, sino un disfrute de cada instante y una serenidad al compartir proyectos, decisiones y camino. Incluso cuando no coincido, aprendo a ponerme en la piel del otro y confiar.

    Este simple acto de confiar une. Y puesto que confío plenamente en la vida, sé que cuanto decidamos surgirá siempre y cuando estemos unidos en el mismo fin.

    Si algo me han aportado estos últimos 9 años es conocimiento sobre mí mismo a través de las experiencias vivenciadas, añadiendo una cierta Sabiduría.

    Ser paciente tanto conmigo como con los demás. Comprender que lo que me molesta del otro son asuntos internos míos, aún a la espera de ser resueltos.

    Me gusta observar a los demás, bajo una mirada compasiva y con la comprensión de que cada cual tiene su propia historia, aunque a veces me cueste verlo a través del limitado ego.

    La vida es maravillosa. Ella simplemente es.

    Lo que nosotros le añadimos es solo nuestra interpretación a través de proyecciones, creencias, hábitos y personalidad.

    Si quitamos todo eso y nos limitamos a ser presencia, a estar, todo es perfecto tal cual es.

    Sigamos sumando conocimiento y experiencias.

  • La existencia, un continuo aprendizaje

    Personalmente me siento perplejo y emocionado a la vez por cuanto está sucediendo, agradecido por cuanto se me otorga. Siento en mí una inmensa satisfacción, una emoción de gratitud infinita. Siento el plexo expandirse de dicha, gratitud, amor incondicional.

    A veces cuesta creer, aunque tal vez la duda sea que es incomprensible: no existen palabras que definan lo que uno vivencia y siente a la vez.

    Solamente puedo expresar: gracias, gracias, gracias; pues al buscar un significado corro el riesgo de añadir, sin darme cuenta, una creencia del ego que intente explicar lo inexplicable.

    Absolutamente todo es perfecto tal y como está sucediendo. Todo cuanto acontece no puede ser de otro modo: tiene un propósito, y acepto vivenciarlo tal y como se presenta ante mí.

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