• HABLÁNDOME

    (Conciencia, consciencia, Atención)

    Es recurrente leer en redes sociales textos de diversos influyentes sobre espiritualidad, y tal como éstos escriban pueden llevar a confusión.

    Se ha de tener en cuenta el uso de aquello que uno quiere expresar, pues no todo tiene el mismo significado.

    Como siempre, me voy a basar en mi propia experiencia. De este modo, esto es para mí un ejercicio de memoria, hablándome.

    Recurrentemente, tanto si publico unos Advaitaikus (haikus a mi modo), como si publico reflexiones, podrá leer el lector que suelo poner en mayúsculas la primera letra de aquello en lo que estoy incidiendo cierta importancia a ser atendida.

    Así, verán el concepto “Atención, Observar, Atender”, y también el concepto “Conciencia”, y en minúsculas cuando uso el concepto “consciencia, consciente”.

    Escribo Conciencia “sin S y con la primera consonante en mayúscula” cuando hago referencia a Ello: Dios, Energía, Vida, Buda, Allah, o como cada cual quiera nombrarlo. A mi modo de ver, me refiero a esa energía dotada de una cierta inteligencia que está interconectada con todo y con todos, aquello que todo lo contiene y lo sostiene. La Conciencia lo abarca todo, incluso aquello que la mente rechaza de inmediato.

    Escribo consciencia con “S” y en minúscula (a no ser que sea al inicio de un párrafo) cuando me estoy refiriendo a la consciencia individual —el darme cuenta de mí mismo, de mis emociones, pensamientos y actos— o a la consciencia colectiva, que en algunos textos se nombra como el inconsciente colectivo (Jung) o también campo de consciencia compartido.

    Atención
    Cuando escribo Atención, Atento, Atender u Observar con mayúscula inicial, lo hago para que el lector se detenga. No hablo de la atención superficial de la mente que salta de un objeto a otro, sino de ese gesto profundo de “dar un paso atrás”, detenerse y auto-observarse desde el Ser.

    Es el movimiento por el cual Aquello que somos observa incluso al observador confundido: el pequeño yo, alias ego, esa identidad construida que se cree el centro.


    Ejemplos para comprenderlo

    • Conciencia: Cuando en silencio siento que todo está incluido, tanto mi respiración como el murmullo de la calle, percibo la Conciencia.
    • consciencia: Soy consciente de que surge en mí un pensamiento de miedo; lo reconozco y lo observo sin identificarme.
    • Atención: En medio de una discusión, llevo la Atención a mi respiración y noto que detrás del enfado hay una calma intacta.

    Cierre

    A mi modo de ver, este escrito puede ofrecer al lector un bello aprendizaje. Pero lo más importante es recordarlo: me estoy hablando a mí mismo para aprender y volver a recordarlo.


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