Esta vez no quise perseguir cada detalle. Trabajé principalmente con las zonas oscuras, dejando que el cabello y la ropa fueran dando forma al rostro desde fuera.
Fui colocando el grafito como supe, atento al conjunto, hasta que la mirada y el gesto comenzaron a aparecer.
Podía haber seguido entrando en los ojos, oscurecer algunas zonas o intentar limpiar ciertas transiciones. Pero llegó un punto en que continuar también podía quitarle algo de lo que ya tenía.
Así que decidí detenerme.
No porque lo considere perfecto. Veo cosas que podría ajustar. Pero también forma parte de aprender a dibujar reconocer cuándo una página ya ha dicho lo suficiente.
Es un estudio pequeño, directo y algo áspero.
Una página más de mi cuaderno, hecha de grafito, sombra y observación.
gerardunus
También se aprende cuando la mano decide detenerse.
Había trazado el perfil y lo dejé aparcado. Hoy volví a él con la intención de trabajar, sobre todo, a partir de la sombra y la luz.
Pasé la fotografía de referencia a blanco y negro y ajusté la exposición hasta encontrar un contraste que me ayudara a distinguir mejor las zonas oscuras y las zonas iluminadas.
Conforme avanzaba, el parecido fue transformándose. Cuando dibujo sin cuadrícula, suele aparecer otro rostro, aunque conserve algo del gesto o de la atmósfera que me llevó a elegir la imagen.
Hay proporciones que podría corregir y zonas que quizá afinaría un poco más. Aun así, hoy decidí darlo por terminado.
No como un retrato exacto, sino como una página más de mi cuaderno y de mi manera de aprender: observando, probando, equivocándome, corrigiendo y continuando.
gerardunus
No todo estudio busca parecerse.
A veces basta con que algo empiece a mirar desde el papel.
No buscaba hacer un retrato definitivo. Quería detenerme en la inclinación del rostro, en la mirada y en la forma en que el cabello, las sombras y el gesto iban apareciendo sobre el papel.
Lo fui resolviendo como supe, observando, probando y corrigiendo sobre la marcha.
He querido conservar la fotografía tal como quedó el espacio de trabajo: la hoja sobre la tabla, el lápiz a un lado y la firma visible.
No es una obra grande.
Es una práctica pequeña y una página más de mi aprendizaje.
gerardunus
A veces, una práctica pequeña basta para mirar de nuevo.
Los últimos retratos los había hecho en A4, así que encontrarme de nuevo con un espacio más pequeño cambió mi manera de acercarme a la imagen.
Había apartado tres lápices pensando en los días que iba a pasar fuera: H, B y 2B. Las vacaciones aún no habían empezado, pero decidí trabajar solo con ellos.
Fui colocando el grafito como supe, sin buscar más material. Al terminar, con la goma Tombow Mono recuperé algunos reflejos del cabello, el pendiente y las zonas donde la luz alcanzaba el hombro y el pecho.
Eso fue todo.
Un formato pequeño, tres lápices y el tiempo de observar.
No sé hacer las cosas de otra manera que ir probando, equivocándome, mirando de nuevo y continuando.
Cada dibujo forma parte de ese aprendizaje.
Este no tiene el tamaño de los últimos retratos, pero no lo siento menor.
Es simplemente otra página de mi cuaderno.
gerardunus
En un espacio pequeño también puede caber una mirada.
Este dibujo nació durante el verano de 2026. Aunque ya lo había compartido en Instagram y Facebook, todavía no lo había publicado en el blog.
La imagen de referencia la encontré en uno de los bancos de imágenes gratuitas que suelo consultar. No conozco a la mujer retratada. Me gustaron su mirada, su postura y algo en el gesto que me llevó a querer dibujarla.
Comencé con unas líneas muy sencillas, tratando de colocar la figura en el papel.
Después, durante varios días, fui avanzando poco a poco: el rostro, el cabello, la piel y la ropa.
No quise reproducir cada detalle ni hacer una copia exacta.
Fui dibujándola a mi manera, con lo que sé hacer hoy y con todo lo que todavía estoy aprendiendo.
En algunas partes simplifiqué lo que veía, especialmente la ropa. Sentí que el dibujo no necesitaba más.
El vídeo reúne algunos momentos del proceso, desde los primeros trazos hasta el dibujo terminado.
Al mirarlo ahora, no pienso en si está perfecto.
Veo el tiempo que le dediqué, lo que fui aprendiendo mientras lo hacía y las ganas de seguir dibujando.
Eso es lo que hoy comparto.
gerardunus
La presencia no nace del detalle, sino de la forma que lo sostiene.
En su perfil se presenta como mentora en inteligencia emocional, vida consciente y autoconocimiento. Desde ahí comparte reflexiones, preguntas y miradas que invitan a observarse con más honestidad.
Durante un tiempo fui encontrándome con algunos de sus vídeos y compartiendo aquellos que, de algún modo, podían servir de espejo.
Algo en su forma de comunicar resonó conmigo.
No tanto por una frase concreta, sino por su manera de poner delante aquello que muchas veces vivimos sin llegar a verlo del todo.
Un día, mientras veía uno de sus vídeos, apareció un instante.
Una expresión.
Una mirada.
Algo sencillo, pero suficiente para llevarlo al papel.
Capturé la imagen, la observé con calma y empecé a dibujar.
No buscaba hacer un retrato perfecto.
Buscaba seguir ese impulso que aparece cuando algo nos toca y pide ser traducido en trazo.
Después le envié el dibujo en privado.
Días más tarde lo vio. Lo recibió con alegría y lo compartió en sus historias.
Para mí fue un gesto sencillo y bonito: se cerraba el círculo entre aquello que me había inspirado y la persona que, sin saberlo, había despertado el dibujo.
Buscaba el parecido y construía las formas, pero apenas me atrevía a entrar en los valores más oscuros. Temía perder el dibujo al presionar demasiado el grafito.
Con el tiempo comprendí que aquella cautela no siempre era delicadeza.
A veces era miedo.
Aprender a no temer
En aquella época realicé un curso con Dan Thompson. A través de sus ejercicios, algo cambió en mi manera de construir un rostro.
La sombra dejó de ser un añadido que aparecía al final. Formaba parte de la estructura desde el principio.
Este vídeo conserva parte de aquel aprendizaje: la referencia, el estudio esquemático, la construcción y el resultado.
Fue entonces cuando comprendí que la oscuridad no ocultaba el rostro.
Le daba presencia.
La sombra también construye
Este estudio no es el dibujo más acabado de aquella etapa, pero sí uno de los más reveladores.
La mitad oscura no borra la expresión. La sostiene y permite que la zona iluminada respire.
En este retrato, los valores oscuros del cabello y la barba ya comienzan a sostener el volumen del rostro.
Al volver a mirarlo, reconozco el momento en que empecé a confiar en que la luz permanecería, incluso después de entrar en las zonas más profundas.
Este dibujo ya había aparecido anteriormente en el cuaderno.
Ahora regresa como parte de este recorrido. En él, la oscuridad se extiende hacia la capucha, el fondo y el paisaje. Ya no modela solamente el rostro: crea una atmósfera.
Cada formato pide su medida
Hoy, cuando trabajo sobre un A3 o un A2, entro en los valores oscuros sin aquel temor.
En un A5 continúo siendo más contenido. En un espacio pequeño, demasiado grafito puede unir los valores y restar respiración al rostro.
Pero esa contención ya no nace del miedo.
Nace de escuchar el papel.
Aquello que veo
No aprendí solamente a oscurecer un dibujo.
Aprendí a confiar en la luz que permanece.
✍️ gerardunus
✧ Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo.
A veces el silencio también trabaja. Observa. Prueba. Se equivoca. Vuelve a empezar.
Mientras el blog permanecía más quieto, el dibujo seguía ocupando su lugar: en libretas, papeles sueltos, bolígrafos, grafito, intentos, correcciones y pequeñas decisiones que solo se ven cuando uno permanece cerca del proceso.
Esta entrada reúne parte de ese recorrido reciente.
No como una exposición cerrada, sino como una huella de aprendizaje.
Un dibujo en proceso
Además de las imágenes, comparto también un pequeño montaje en vídeo del proceso de uno de los dibujos más íntimos de esta etapa.
El dibujo de mi hija lo terminé el 6 de julio, el día en que cumplí 60 años.
En el vídeo se aprecia no solo el resultado, sino también la postura, el gesto, la mano trabajando y algunas explicaciones breves sobre cómo fui construyendo la imagen.