
Sigo siendo Ciudadano Universal.
El nombre permanece, pero yo no soy ya aquel.
En 2023 escribía desde la herida abierta: el accidente, la rutina del dolor, el intento de comprender por qué. Hoy miro esos textos y me reconozco, pero también me sonrío: era un paso necesario, una voz que nacía desde la vulnerabilidad.
Hoy comparto desde otro lugar.
No desde el mártir, sino desde el testigo.
No desde la herida, sino desde lo que ha brotado en ella: conciencia.
El nickname no cambió, porque en lo esencial nunca cambia lo que somos. Lo que sí cambia es la mirada, el modo de expresarnos, la forma de vivir el mismo misterio.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…