Este retrato de Xènia lo finalicé el día de mi cumpleaños, el 6 de julio. Fue la primera vez que conseguí un parecido real de mi hija.
Usé cuadrícula y compás, algo que no suelo hacer, y que me costó muchas horas de encuadre. Pero fue ahí, ajustando cada proporción, donde vi algo que nunca había visto tan claro en un dibujo mío: Xènia tiene un ojo distinto al otro, como yo. Si los hubiera dibujado iguales, la habría perdido a ella.
Se me dijo, cuando inicié el dibujo en 2023, que la cuadrícula es una muleta, cosa de quien no sabe dibujar. Puede ser. Pero esta vez no fue un atajo — fue lo que me permitió, por fin, verla de verdad.
A veces el silencio también trabaja. Observa. Prueba. Se equivoca. Vuelve a empezar.
Mientras el blog permanecía más quieto, el dibujo seguía ocupando su lugar: en libretas, papeles sueltos, bolígrafos, grafito, intentos, correcciones y pequeñas decisiones que solo se ven cuando uno permanece cerca del proceso.
Esta entrada reúne parte de ese recorrido reciente.
No como una exposición cerrada, sino como una huella de aprendizaje.
Un dibujo en proceso
Además de las imágenes, comparto también un pequeño montaje en vídeo del proceso de uno de los dibujos más íntimos de esta etapa.
El dibujo de mi hija lo terminé el 6 de julio, el día en que cumplí 60 años.
En el vídeo se aprecia no solo el resultado, sino también la postura, el gesto, la mano trabajando y algunas explicaciones breves sobre cómo fui construyendo la imagen.
A veces el silencio no indica abandono. A veces solo señala que algo se está preparando con cuidado.
En mi caso, ese silencio ha tomado forma de página, de orden, de enlaces, de imágenes, de revisión y de presencia.
He estado preparando un espacio dedicado a Samuel, también conocido como SAMMIEsketch, un artista nigeriano cuyo trabajo con bolígrafo me ha inspirado profundamente.
Conocí a Samuel a través de una comunidad internacional de dibujo.
Lo que comenzó como admiración por su manera de dibujar se fue convirtiendo, poco a poco, en aprendizaje, amistad y deseo de compartir su obra con más personas.
Su trabajo me recuerda que el arte no siempre nace de grandes medios, ni de estudios perfectos, ni de condiciones ideales.
A veces nace de una mesa sencilla, de una hoja, de un bolígrafo y de una atención sostenida.
Hoy esa página ya está publicada dentro del blog.
Reúne su historia, una selección de obras, parte de su proceso creativo y también Draw This Together, la comunidad internacional de dibujo que ha impulsado.
No sé hasta dónde llegará este espacio.
Pero sí sé desde dónde nace:
desde el respeto, desde la gratitud, y desde la alegría sencilla de abrir una ventana para que otros puedan descubrir aquello que a mí también me ha tocado.
Con la llegada del frío he sentido el impulso de volver al grafito, de reencontrarme con el trazo y el silencio. Esta vez lo hago desde la soltura: sin preocuparme por si es correcto, perfecto o adecuado, sino por el simple hecho de disfrutarlo.
Los formatos pequeños —A5 y A6— me resultan perfectos para practicar la observación y el trazo rápido, sin la presión de buscar un acabado. Solo mirar, respirar y dejar que la mano se mueva.
Os comparto algunos de los dibujos que han nacido estos días.
Aquello que me mostró: El mayor aprendizaje no está en trazar una línea, sino en atreverse a soltar, componer y volver a empezar. Hoy, el error fue mi maestro, y la intuición, mi guía. Así, entre pasión y perseverancia, surgió lo auténtico.