temperatura
toda impermanencia
constante cambio
Aquello que veo
La impermanencia no es pérdida, sino el pulso vivo que sostiene todo ser.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
temperatura
toda impermanencia
constante cambio
Aquello que veo
La impermanencia no es pérdida, sino el pulso vivo que sostiene todo ser.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
sienten miedo
tierra, agua, aire, hay
la vida nutre
Aquello que veo
El miedo imagina carencia; la presencia constata que la vida sostiene sin esfuerzo.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
sigo Atento
observo paso atrás
sereno, en paz
Aquello que veo:
“La paz no llega de afuera: se halla en la forma de mirar.”
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
el control quiere
teme desaparecer
inocente es
Aquello que veo:
“El control del ego es frágil: basta con mirarlo para que se disuelva.”
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
no estoy solo
en mí eres en ti soy
interconexión
Aquello que veo:
“La unicidad no se busca, se revela en cada encuentro.”
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
todo lo puede
elige sabiamente
nada le ata
Aquello que veo:
“La auténtica libertad nace al elegir desde la conciencia.”
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
siente apego
latidos de tristeza
la joven llora
Aquello que veo:
“La tristeza revela el precio de aferrarse a lo ilusorio.”
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
Un texto a partir de una cita de Isadora Duncan
«La mayoría de los seres humanos hoy en día desperdician entre veinticinco y treinta años de sus vidas antes de romper con las mentiras reales y convencionales que les rodean.»
— Isadora Duncan
Hace unos años, al leer esta frase, la hubiera sentido cierta. También pensé que había perdido tiempo antes de “despertar”, que había tardado demasiado en reconocer lo esencial.
Hoy ya no lo siento así.
Todo lo vivido antes de ese cambio fue necesario: cada error, cada ilusión, cada búsqueda, incluso cada desvío. Nada fue desperdicio. Todo era parte del camino que me condujo hasta aquí.
Cada persona despierta cuando le corresponde, en el momento exacto. Ni antes ni después. Y lo anterior no se borra: es semilla y raíz del florecimiento que llega después.
No veo vidas perdidas. Veo procesos únicos, cada uno en su tiempo, cada cual con sus lecciones. Todo es oportunidad para crecer, incluso lo que parece estancamiento.
Por eso agradezco: no solo lo que hoy comprendo, sino también los años en que aún no lo comprendía. Porque ellos hicieron posible este presente.
05 de julio de 2025
El calor está sintiéndose intenso. Uno no puede más que refugiarse permaneciendo en ese espacio, entre pensamientos, en el ahora: ese espacio de absoluto silencio y dejarse sentir.
¿De qué sirve permanecer en el victimismo, en la queja, en el “y si…”? Nada de ello me aportará una solución, cuando esa solución la estoy siendo ahora.
Cuanto más me descubro sumido en fútiles pensamientos, apartado del Ser que soy, más reconozco de cuán poco sé, o nada sé.
Sumando conocimiento siendo consciente.
¿De cuántos actos es uno consciente en el instante de llevarlos a cabo?
Uno actúa como automatizado. Se ha de tratar, en lo posible, de permanecer atento a sí mismo.
Aunque uno se perciba disperso en sutiles pensamientos, regresar al presente, estar atento, sentir, ser: ello es primordial.
No es un hábito fácil; sin embargo, si uno puede permanecer atento, logrará estar en el presente sin esfuerzo.
Gracias, gracias, gracias…