• Semillas

    Semillas

    No nacieron para ser explicadas.

    Nacieron en silencio, en mi experiencia, en momentos concretos, cuando algo se asentó sin hacer ruido.

    Las llamo semillas porque no buscan convencer ni servir de mapa para nadie.

    Son apuntes de lo vivido, formas en las que la claridad se dejó ver en mí.

    No apuntan hacia fuera, ni pretenden valer para todos.

    Aquí las reúno tal como fueron apareciendo,

    sin orden forzado,

    sin jerarquía,

    sin pulirlas de más.

    Cada una guarda el gesto exacto del instante en que algo se reconoció.

    — Cuando respeto mi ritmo, la vida me adelanta sin esfuerzo.

    — El cuerpo está volviendo a su centro porque yo lo estoy.

    — Karma es actuar desde el ruido en mí. Dharma es actuar desde la claridad que nace sola.

    — Karma tensa el cuello en mí. Dharma deja pasar la paz.

    — Nada toca a nada; es la mente quien inventa el contacto. Cuando la ilusión se cae, solo queda la Conciencia mirándose a sí misma.

    — Aquello que somos no tiene nombre, pero cuando lo nombro, el pecho se abre.

    — Hubo condiciones que permitieron que la vida siguiera reorganizándose. No sobreviví para explicar nada; sobreviví para habitarlo con más precisión.

    — Sé hábil, pero limpio. Sé fuerte, pero no tenso.

    — Antes de actuar, asienta el por qué.

    — Liderar desde presencia, no desde acción.

    — No cargues con nadie. Enseña, muestra y mantén el trono estable.

    — Sé claro contigo mismo, sostén tu territorio, y dirige desde lo que eres, no desde lo que haces.

    — Ayudar no es hacer por el otro lo que el otro puede y debe hacer.

    — No necesito cambiar nada para ser. Solo necesito no olvidarme.

    — Acompaño desde lo que soy.

    — Ser. Estar. Atender.

  • Libre Albedrío

    A pesar del caos que uno, prestando Atención, pueda observar en lo cotidiano —sea en conversaciones con semejantes o en la mera contemplación de un hecho causal—, siempre hay pinceladas que invitan a mirar más allá del mundo ilusorio. A pesar de ello, tengo fe.

    No soy especial, no hay en mí nada distinto de ti, lector. Tan solo elegí. Y ese simple gesto creó un cambio completo en mi vida. Para mí fue tan contundente que marcó un antes y un después: trabajé en el estar Atento, en cuestionar cuanto doy por hecho, cuanto creo real.

    Ese gesto, aunque pequeño, despierta del letargo. Si yo lo hice, cualquiera puede hacerlo. No hay truco ni barita mágica: se trata de voluntad, fe y una decisión honesta de cambiarse a sí mismo. Todo inicia en uno.

    Después, cada cual tiene su tiempo, su ritmo, su momento. La elección es de cada cual. No se trata de dar consejos desde el ego que cree saberlo todo, sino de compartir lo que uno ha vivido. Nadie puede aconsejar sin haber pasado por la misma experiencia y sin haberla trascendido; y si no fue pedida la ayuda, mejor callar.

    Todo acto que realizamos es fruto de una elección. Elijamos, pues, con plena consciencia.

    Que la luz del Universo guíe cada instante de duda e ilumine tu camino, para que halles decisiones alineadas con valores éticos y coherentes con todo aquello que piensas, dices y haces.

    gerardunus
    G.A.L.U.

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