Ojos del Ser
la vida siendo
si atiendes aprendes
si duermes no ves
gerardunus
G.A.L.U.
✧ En el silencio, todo se comprende.
Ojos del Ser
la vida siendo
si atiendes aprendes
si duermes no ves
gerardunus
G.A.L.U.
✧ En el silencio, todo se comprende.
Después de la reflexión anterior, estos tres haikus se abren como continuidad.Tres gestos, tres matices, tres formas de nombrar lo inefable.
Consciencia
siendo consciencia,
la ola se levanta
y vuelve al mar
Conciencia
Conciencia plena,
todo se manifiesta,
nada me falta
Atención
atenta llama,
sostiene el instante
sin dividirlo
gerardunus
G.A.L.U.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
(Conciencia, consciencia, Atención)
Es recurrente leer en redes sociales textos de diversos influyentes sobre espiritualidad, y tal como éstos escriban pueden llevar a confusión.
Se ha de tener en cuenta el uso de aquello que uno quiere expresar, pues no todo tiene el mismo significado.
Como siempre, me voy a basar en mi propia experiencia. De este modo, esto es para mí un ejercicio de memoria, hablándome.
Recurrentemente, tanto si publico unos Advaitaikus (haikus a mi modo), como si publico reflexiones, podrá leer el lector que suelo poner en mayúsculas la primera letra de aquello en lo que estoy incidiendo cierta importancia a ser atendida.
Así, verán el concepto “Atención, Observar, Atender”, y también el concepto “Conciencia”, y en minúsculas cuando uso el concepto “consciencia, consciente”.
Escribo Conciencia “sin S y con la primera consonante en mayúscula” cuando hago referencia a Ello: Dios, Energía, Vida, Buda, Allah, o como cada cual quiera nombrarlo. A mi modo de ver, me refiero a esa energía dotada de una cierta inteligencia que está interconectada con todo y con todos, aquello que todo lo contiene y lo sostiene. La Conciencia lo abarca todo, incluso aquello que la mente rechaza de inmediato.
Escribo consciencia con “S” y en minúscula (a no ser que sea al inicio de un párrafo) cuando me estoy refiriendo a la consciencia individual —el darme cuenta de mí mismo, de mis emociones, pensamientos y actos— o a la consciencia colectiva, que en algunos textos se nombra como el inconsciente colectivo (Jung) o también campo de consciencia compartido.
Atención
Cuando escribo Atención, Atento, Atender u Observar con mayúscula inicial, lo hago para que el lector se detenga. No hablo de la atención superficial de la mente que salta de un objeto a otro, sino de ese gesto profundo de “dar un paso atrás”, detenerse y auto-observarse desde el Ser.
Es el movimiento por el cual Aquello que somos observa incluso al observador confundido: el pequeño yo, alias ego, esa identidad construida que se cree el centro.
A mi modo de ver, este escrito puede ofrecer al lector un bello aprendizaje. Pero lo más importante es recordarlo: me estoy hablando a mí mismo para aprender y volver a recordarlo.
gerardunus
G.A.L.U.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
A pesar del caos que uno, prestando Atención, pueda observar en lo cotidiano —sea en conversaciones con semejantes o en la mera contemplación de un hecho causal—, siempre hay pinceladas que invitan a mirar más allá del mundo ilusorio. A pesar de ello, tengo fe.
No soy especial, no hay en mí nada distinto de ti, lector. Tan solo elegí. Y ese simple gesto creó un cambio completo en mi vida. Para mí fue tan contundente que marcó un antes y un después: trabajé en el estar Atento, en cuestionar cuanto doy por hecho, cuanto creo real.
Ese gesto, aunque pequeño, despierta del letargo. Si yo lo hice, cualquiera puede hacerlo. No hay truco ni barita mágica: se trata de voluntad, fe y una decisión honesta de cambiarse a sí mismo. Todo inicia en uno.
Después, cada cual tiene su tiempo, su ritmo, su momento. La elección es de cada cual. No se trata de dar consejos desde el ego que cree saberlo todo, sino de compartir lo que uno ha vivido. Nadie puede aconsejar sin haber pasado por la misma experiencia y sin haberla trascendido; y si no fue pedida la ayuda, mejor callar.

Como dice un antiguo proverbio árabe:
“Si aquello que vas a decir no es más bello que el silencio, no lo digas.”
Todo acto que realizamos es fruto de una elección. Elijamos, pues, con plena consciencia.
Que la luz del Universo guíe cada instante de duda e ilumine tu camino, para que halles decisiones alineadas con valores éticos y coherentes con todo aquello que piensas, dices y haces.
gerardunus
G.A.L.U.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
siendo Atención
descubrí la belleza
sosteniéndose
Aquello que veo:
Contemplar sin querer poseer es descubrir que todo ya es completo.
gerardunus
G.A.L.U.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
Continuidad de la reflexión iniciada en “De lo roto a la fuerza”.
En el ritmo vertiginoso del cotidiano, parece que uno deba seguir un modo fijo de hacer, de actuar frente a los eventos. Y, sin embargo, lo esencial es realizar un Alto en uno mismo y Observar con Atención. Cuando escribo Atención con mayúscula, es porque quiero resaltar la importancia de detenerse: bajar el ritmo no solo físico, sino sobre todo mental. Ese ruido interior que no cesa y nos arrastra como autómatas inconscientes necesita ser mirado.
Hacer un Alto y Atenderse es darse la posibilidad de ver desde otro prisma. Como quien contempla un pueblo desde lo alto de una montaña: casas, árboles, calles, personas que caminan, animales, el cielo azul con nubes que se mueven lentas… Todo visto sin juicio, como una película que sucede. Ese es el gesto de Prestar Atención.
He aprendido —y sigo aprendiendo— a practicarlo en lo cotidiano. Me gusta salir de casa, caminar hasta el bar La Sociedad, pedir un café largo y sumergirme en la lectura. Antes el ruido me distraía; hoy, poco a poco, voy descubriendo cómo puedo leer y, al mismo tiempo, dejar que las voces, el bullicio, el simple suceder alrededor fluyan. No siempre lo logro, pero cada vez me es más natural: sin molestia, sin juicio. Solo ver. En esos momentos, a veces me reconozco en el espejo de los demás: viejas actitudes que fueron mías, inconscientes. Y en lugar de juicio, me nace compasión: todos estamos resolviendo asuntos internos, cada cual, en su proceso, cada cual a su tiempo.
También miro atrás, al Gérard del deporte. Treinta años de culturismo y después cuatro de ciclismo de carretera. Allí descubrí la pasión por compartir con un equipo, el valor de aprender dentro de un pelotón de doscientos ciclistas, la alegría de ser reconocido por veteranos a los que admiraba. Más que trofeos, me importaba la amistad, el respeto, la risa compartida antes de competir. Hoy no lo recuerdo con dolor, sino con gratitud. Fue una etapa de entusiasmo y disciplina, de observar y aprender, de crecer junto a otros.
Y llegó el accidente. Muchos lo llaman “sufrimiento”. Para mí fue otra experiencia. No lo vivo con rabia ni resentimiento: lo cuento como una anécdota vital, porque allí recibí la lección más grande. Ese accidente fue un Renacer. Gracias a él hoy sé mejor quién soy, y tengo claros mis valores, alineados con lo que pienso, hablo y hago.
La vida es, sin más, y al mismo tiempo, la gran maestra. Nos propone situaciones para aprender a resolverlas de otro modo. Cada cual tiene su propio proceso, y lo transita como puede y sabe.
gerardunus
G.A.L.U.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
creyó perderse
optó por silenciarle
Ser equilibrio
Aquello que veo
El Silencio no es ausencia: es la Presencia que equilibra todo.
gerardunus
G.A.L.U.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
sin altibajos
Atento y Consciente
ecuanimidad
Aquello que veo
La mente oscila; la Conciencia permanece intacta, estable y atenta.
gerardunus
G.A.L.U.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
le di Atención
entusiasmada habló
existencia es
Aquello que veo:
El entusiasmo surge cuando alguien se sabe escuchado de verdad.
gerardunus
G.A.L.U.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…
sigo Atento
observo paso atrás
sereno, en paz
Aquello que veo:
“La paz no llega de afuera: se halla en la forma de mirar.”
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…