• 9 años en una experiencia de discapacidad

    Un texto extraído de mi cuaderno, fecha 7/04/25

    Todo cambió desde aquel 20 de febrero de 2016. Podría decirse que mi vida se desaceleró por completo.

    Hoy amo navegar en este sutil ritmo, sin prestar atención a lo innecesario: el reloj, el aparentar, el querer gustar a los demás, preocuparse por el qué dirán, pretender saber de otros…

    Observo, mirando hacia atrás el transcurso de estos 9 años, y recuerdo cuánto he vivido para adquirir esta comprensión y conocimiento. Porque “saber” no es suficiente: tengo la absoluta certeza de que no se sabe realmente nada.

    Hoy soy autosuficiente. Me lo he demostrado retirándome en la soledad para aprender y comprobar que siempre existen posibilidades de hacer las cosas de otro modo.

    Sí, me basto solo. Pero también aprendí a pedir ayuda cuando es necesario. Y, a su vez, me gusta compartir el camino con quien elegí como pareja. Con ella todo suma: hasta los instantes de silencio adquieren mayor belleza al ser compartidos.

    Ya no existe una necesidad de poseer o retener, sino un disfrute de cada instante y una serenidad al compartir proyectos, decisiones y camino. Incluso cuando no coincido, aprendo a ponerme en la piel del otro y confiar.

    Este simple acto de confiar une. Y puesto que confío plenamente en la vida, sé que cuanto decidamos surgirá siempre y cuando estemos unidos en el mismo fin.

    Si algo me han aportado estos últimos 9 años es conocimiento sobre mí mismo a través de las experiencias vivenciadas, añadiendo una cierta Sabiduría.

    Ser paciente tanto conmigo como con los demás. Comprender que lo que me molesta del otro son asuntos internos míos, aún a la espera de ser resueltos.

    Me gusta observar a los demás, bajo una mirada compasiva y con la comprensión de que cada cual tiene su propia historia, aunque a veces me cueste verlo a través del limitado ego.

    La vida es maravillosa. Ella simplemente es.

    Lo que nosotros le añadimos es solo nuestra interpretación a través de proyecciones, creencias, hábitos y personalidad.

    Si quitamos todo eso y nos limitamos a ser presencia, a estar, todo es perfecto tal cual es.

    Sigamos sumando conocimiento y experiencias.

  • La existencia, un continuo aprendizaje

    Personalmente me siento perplejo y emocionado a la vez por cuanto está sucediendo, agradecido por cuanto se me otorga. Siento en mí una inmensa satisfacción, una emoción de gratitud infinita. Siento el plexo expandirse de dicha, gratitud, amor incondicional.

    A veces cuesta creer, aunque tal vez la duda sea que es incomprensible: no existen palabras que definan lo que uno vivencia y siente a la vez.

    Solamente puedo expresar: gracias, gracias, gracias; pues al buscar un significado corro el riesgo de añadir, sin darme cuenta, una creencia del ego que intente explicar lo inexplicable.

    Absolutamente todo es perfecto tal y como está sucediendo. Todo cuanto acontece no puede ser de otro modo: tiene un propósito, y acepto vivenciarlo tal y como se presenta ante mí.

  • Siendo

    soy amanecer,
    tormenta oscuridad,
    Amor y furia.

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