Gerard-Unus

“Reflexiones sobre lo que pienso, expreso y encaro con presencia.”

Acompaño desde lo que soy


no es entrar en su historia ni sostener lo que no me pertenece.

Acompañar es algo más simple, más humilde, más vivo:
es estar sin invadir, mirar sin juzgar, escuchar sin retener.

Con los años descubro que, cuando dejo de intervenir,
la vida pone cada cosa en su sitio.

Entonces mi presencia calma,
mi silencio ordena,
y mi mirada —cuando es limpia—
le recuerda al otro que existe un modo más suave de vivir.

Acompañar es un acto de libertad compartida:
yo soy yo, el otro es él,
y entre ambos solo queda el espacio donde la verdad respira.

La madurez espiritual tiene mucho de esto:
no empujar, no salvar, no ocupar.
Ser. Estar. Atender.
Y desde ahí, ofrecer.

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