Se talan bosques bajo la excusa de prevenir incendios, se cierran caminos en la naturaleza para supuestamente protegernos, y las voces oficiales hablan de sostenibilidad mientras promueven políticas que cortan el vínculo más sagrado: la unión del ser humano con la Madre Tierra.
La sabiduría de la naturaleza
No es la Tierra quien pide ser talada. Ella sabe regenerarse: los bisontes, los caballos salvajes, las manadas libres han sido desde siempre sus jardineros. El pastoreo, las quemas controladas y la vida rural son aliados naturales. Lo que se propone muchas veces no nace de la vida, sino del interés económico.
Los hilos ocultos del poder
Son muchos en el mundo quienes conocen una lista de familias y linajes que, se dice, han entretejido gran parte de lo que sucede: Rockefeller, Rothschild, Morgan, DuPont, Astor, Warburg, Vanderbilt… Nombres que aparecen una y otra vez en relatos y especulaciones sobre el poder.
Se habla de su influencia en la banca, la energía, la farmacéutica, la agroindustria y los medios. Y junto a ellos, las grandes corporaciones contemporáneas —tecnológicas, farmacéuticas, alimentarias— sostienen un sistema que parece basarse en el miedo, la dependencia y la desconexión.
Más allá de la culpa
Sería fácil culpar. Sería fácil odiar. Pero no es desde ahí desde donde miro.
Porque comprendo que quienes hacen esto también están atrapados en su propio miedo, en su propio ego, en la ilusión de control.
Todo ello soy
Y, sobre todo, porque comprendo que yo también soy parte de todo lo que existe.
Donde hay incendios, también soy ese incendio.
Donde hay maltrato, también soy ese maltrato.
Donde hay engaño y saqueo, donde hay dejadez, suciedad, abandono, etc., también formo parte de ello, pues participé con mis pensamientos, con mis sombras, con mis olvidos… Todo ello soy.
Todo nace ahora
Y han sido siglos, centurias enteras, donde la humanidad ha ido sumando pensamientos, emociones y modos de obrar basados en miedo, separación y dominio. Ese peso colectivo está en mí también, porque no estoy separado de la historia del mundo.
Pero el saber más profundo es verlo desde un nuevo prisma: aunque mire hacia atrás, aunque vea siglos de sombra acumulada, absolutamente todo nace ahora, en este instante.
El instante presente es el único lugar en el que la vida se está dando, en el que todo se crea, donde todo se transforma, donde todo renace.
El cambio comienza dentro
Por eso no se trata de culpar afuera, sino de asumir la responsabilidad adentro.
La transformación empieza en mí, en ti, en nosotros: en observar y tomar la responsabilidad de cada emoción que surja, en sentir la ira y la tristeza sin negarlas, en educar al ego en lugar de dejarlo gobernar.
La belleza del despertar
Cuando despierto, ya no me pierdo en lo literal ni en las máscaras del poder.
Descubro la belleza en cada instante: en un árbol, en un gesto, en un silencio.
Y sé que cuanto más despierto, más limpio también el mundo.
Un cierre luminoso
La vida se expresa en mí ahora.
En este instante.
Y desde este instante la vida está expresándose a sí misma a través de mí.
Y no estoy solo en este camino. Cada vez son más quienes despiertan, quienes asumen su responsabilidad interior y trabajan en sí mismos.
Cuantos más seamos, mayor será la visión de un mundo perfecto: la comprensión de que todo cuanto sucede en este instante es perfecto, de que todo sucede por un bien mayor, de que la vida no se equivoca, de que la vida sabe y se sabe, creando equilibrio allí donde se requiere.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…

Deja un comentario