APLAZAR
Es un gesto humano, sí, lo sé; lo he observado en innumerables ocasiones a través del entorno social. Antes me resultaba incomprensible y me preguntaba: ¿para qué aplazar?, ¿para qué dejarlo para otro año, para otro mes, para otra semana, para mañana, para después…? Me parecía absurdo, desde mi propia experiencia.
Aprendí desde la infancia a actuar. No me quedó otra opción: o actuaba, o quedaba anclado por las circunstancias. Aprendí a no dejar para después, sino a afrontar de inmediato aquello que surgiera, resolverlo para proseguir con ligereza el camino.
Quien no es consciente de ello —de “aplazar”— vive, tal vez, atrapado en un ciclo interminable de repeticiones.
Y sigo observándome. Detecto cuándo se crea el gesto de aplazar creyendo que este instante no es el adecuado, que habrá un mejor momento. ¿Y qué mejor momento podría haber que el ahora, si no existe otro?
Es interesante observarlo, reflexionarlo y contemplar compasivamente —sin juicio— los hábitos que sumergen ciegamente en la ignorancia a quienes no ven.
Al hacerlo, suelo sonreír esperanzado: comprendí tiempo atrás que todos tienen su tiempo, su ritmo, y que tal vez este no sea su instante indicado. Cada cual vive lo que le corresponde para su aprendizaje.
Yo no sé el para qué de sus actos, ni tengo interés en que comprendan los míos. Bastante tengo con aprender sobre mí mismo, reconocer mis errores y resolverlos. Afortunadamente, hoy puedo detectarlos al instante, incluso observarlos antes de cometerlos, y así elegir otro modo de proceder.
A veces uno querría tomar al sujeto por los brazos y sacudirlo, a ver si así despertara del sueño en que anda sumergido…
Y no, ese no es nuestro cometido, sino el de resolver nuestros propios asuntos: aquellos que aguardan ser atendidos.
Todo Ser experimenta lo que necesita vivir para trascenderlo.
Tal vez lo logre, tal vez no. Dependerá, supongo, de la confianza y la perseverancia de cada cual.
Solo deseo que lo vivan lo mejor que sepan y puedan.
“Porque no se trata de empujar la vida, sino de acompañarla despiertos.”
gerardunus
G.A.L.U.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…

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