
Kaizen no es solo una palabra japonesa; es un camino, una actitud ante la vida.
Significa “mejora continua”, y nos recuerda que cada instante ofrece una oportunidad para crecer. No importa cuán pequeño sea el paso, mientras avance hacia el equilibrio y la plenitud.
No se trata de alcanzar la perfección, sino de fluir con la certeza de que todo puede refinarse: un pensamiento, un hábito, un gesto. Incluso cuando caemos, Kaizen nos susurra: “levántate, reajusta, sigue”.
Porque mejorar no es imponer, es armonizar. No es correr, es andar consciente.
Kaizen es volver a elegir la vida, una y otra vez.
Cada trazo, cada palabra, una meditación silenciosa en el fluir del tiempo…

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