
Concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar,
valor para cambiar las que sí puedo,
y sabiduría para diferenciarlas.
Reflexión
No sigo ninguna religión, pero hay palabras que, al encontrarlas, se quedan conmigo como una brújula interior.
Esta cita, más que una oración, es para mí un recordatorio:
una invitación a aceptar lo que la vida trae, a actuar cuando es posible, y a cultivar la sabiduría para distinguir entre ambas cosas.
No la repito como plegaria, sino como un mantra silencioso, una frase que me ayuda a volver al centro cuando la mente se agita o el corazón duda.
Quizá, en el fondo, todos necesitamos de vez en cuando una brújula así:
algo que nos recuerde que la serenidad, el valor y la sabiduría no son dogmas, sino caminos que se recorren cada día, desde la experiencia y la honestidad con uno mismo.

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